jueves, 7 de enero de 2010

Vacaciones: la vuelta.





Me dió tiempo a comer algo en la zona de embarque antes de subir al vión que me llevaría de vuelta a "casa". Por la cabeza me pasaban todos los momentos vividos durante esos diez días así como imágenes de lo que me esperaba al llegar a Karlstad. Imaginaba también a Clara y a Eric abrazándome e impacientes por contarme todo lo que habían hecho en su viaje a Tailandia con mi ex y su novio. Me los imaginé morenos.
Entre la comida y el embarque me dió tiempo también a sentrime muy solo.
Esta vez no hubieron retrasos ni pasajeros borrachos ni gigantes.
Me senté al lado de la dulzura personificada y entablamos conversación en español hasta la recogida de maletas. Esta vez no me importó no dormir.
A la salida del aeropuerto me esperaba mi amigo y compañero de piso Chris. Juntos recorreríamos en coche los 250 kilómetros que separan Gotemburgo de Karlstad. La temperatura era de -16 grados bajocero y el camino hasta llegar a "casa" era oscuro y lleno de nieve, mucha nieve.
Habría trabajado al día siguiente de no ser porque he agarrado la pirmera gripe del 2010. Es una de las fuertes y aún hoy me tiene débil y con garganta de lija.
El martes fué mi cumpleaños. 5 de enero. Justo dos años sin mi madre.
El mejor regalo fué que los niños se quedaron a dormir conmigo ese día y jugamos y reimos como nunca antes. En realidad ese fué el único regalo.
No me hacen ilusión los paquetes pero si los detalles, como por ejemplo las felicitaciones a través de facebook.
Estos días han sido de mucho frío aquí y apenas he salido de casa. Intento recuperarme antes del sábado para poder pasar la tarde con mis mejores amigos aquí, la idea es preparar alguna tapa y sentir que celebro mi cumpleaños con alguien. Jessica y Chris no faltarán.
Falta mucha gente importante para mí. Ojalá estuvierais aquí.
Ahora toca sobrevivir al invierno de la mejor forma posible. Ver a los niños crecer y esperar a la primavera, y al intermitente calor del verano sueco, esperar al próximo viaje a Alicante.
Tengo curiosidad por ver si alguien aquí será capaz de gustarme tanto que me quite de la cabeza volver a Alicante dentro de unos años. Esta la cosa muy negra. Me parece a mí que mi corazón esta bien blindado y ahí no puede llegar nadie ya. Ahora bien quien consiga atravesar la armadura de llevará a un buen tio. Un tío que ha pasado por lo suyo pero que sabe lo que quiere y puede dar.
En fin que las cosas aquí se ven de una manera y cuando estoy en Alicante las mismas cosas se ven de otra manera muy distinta. Asi voy rebotando entre dos vidas sin saber muy bien que me espera.
Todo el mundo a mi alrededor parece haber encontrado una pareja con quien compartir y con la que descargar y me alegra muchísimo el no darme por aludido ni experimentar pánico por muy solo que me pueda sentir a veces.
Esta ha sido mi vuelta de las vacaciones. Mi vuelta a Karlstad y mi vuelta al análisis.
Aquí el tiempo pasa más despacio.

Vacaciones: la ida

Se acabaron las vacaciones navideñas en España. Aterricé el 23 de diciembre en Alicante y el 3 de enero en Gotemburgo y hoy 7 de enero me siguen sabiendo esos diez días a muy poco. No me canso de estar allí ni de estar con quien estoy cuando allí estoy.
No es la comida, ni el sol, ni el bullicio, ni los olores. Es la sensación de pertenecer a un lugar. A un grupo. Hablar, reir y compartir con ese grupo. Sentir lo que la amistad es y sentirme seguro de ser escuchado y comprendido.
El viaje de vuelta fué mucho más agradable que el de ida. Me refiero sólo al trayecto en avión. En el viaje de vuelta había planeado dormir y lo cambié por una agradable conversación en español.
El viaje de ida fue una pesadilla. Cogí un tren que me llevo a Gotemburgo. Desde la estación de tren en Gotemburgo cogí un autobús que me llevó al más pequeño de los dos aeropuertos que hay en esta ciudad. Aquí empezó la pesadilla.
La cola para facturar se mezcla con la cola para pasar el control antes de entrar en la zona de embarque, lo cual provoca un tremendo caos. Volar con Ryanair empieza a no tener ventajas por muy barato que sea el billete.
Tras pasar el control me encuentro una sala llena de pasajeros de mirada enfadada y el motivo era el retraso de su vuelo a una ciudad alemana de la que ahora mismo no consigo acordarme.
LOs que viajábamos a Alicante aún teníamos tiempo de disfrutar de la única tienda que había en la zona de embarque. Después de diez minutos fuí capaz de memorizar todos los artículos que la tienda ofrecía. Así de pequeña era la tienda.
Bueno y también tenía un bar aunque la higiene de tal me convenció a mí mismo de que no tenía ni hambre ni sed.
A las 19.30 salíamos para Alicante. A las 19.50 todavía estaba de pie con mi maleta de mano entre las piernas, pasaporte y tarjeta de embarque en mano y chaqueta sobre el hombro, esperando ingénuamente a que abriesen las puertas que me llevarían al avión.
Por megafonía anuncian que allí no hay aviones que coger. Que los aviones que tenían que haber aterrizado allí no lo harán por que la pista esta cubierta de hielo. Coño! Hielo en Suecia y en invierno? no me jodais!
El caso es que el aeropuerto pequeño, con su zona de facturación pequeña, su zona de embarque pequeña, su tienda pequeña y su bar asqueroso, no era capaz de recibir aviones ese día.
Por megafonía nos informan de que nos van a trasladar en autobús al otro aeropuerto en Gotemburgo. Empecé a hacer cálculos de cuántos autobuses harían falta para trasladarnos a todos puesto que eran tres vuelos los que habían sido retrasados: a Alemania, Alicante y Londres. Tres autobuses por avión.
Después de tres horas de espera en las cuales le pillé manía al hombre que hablaba por megafonía, por fin podimos subir al autobús y nos esperaba una hora de viaje hasta el otro aeropuerto. Sólo quería subir al avión y dormir. Por mucho habre que en ese momento tuviese, sólo quería subir al avión y dormir. Aún por muy incómodas que son las sillas de las aviones de Ryanair, estaba seguro de que me dormiría nada más sentarme en una de ellas.
Al salir del autobús, la gente, que hasta el momento había estado tranquila, sale disparada hacia las escaleras del avión en busca de un buen lugar, cosa que no entiendo muy bien y que ocurre cada vez que vuelo con Ryanair. Todas las sillas son igual de incómodas así que no entiendo muy bien la prisa de la gente por subirse al avión.
Al llegar al tope de la escalera y adentrame en el avión soy bienvenido por la azafata con el rostro más enfadado de la historia de la aviación. Me la imaginé repartiendo los bocadillos y sandwiches arrojándolos desde el carrito con prisa y agitando los refrescos antes de entregarlos.
Una vez sobre el pasillo del avión busqué con la mirada un asiento libre, lo cual no es fácil por la cantidad de gente que está de pié intentando colocar sus maletas de mano dentro de los compartimentos del techo, seguros de que donde no cabe ni una hoja de papel entra su maleta grande como la cabeza de la azafata enfadada.
Es ella quien a través de los altavoces del avión ruge y ordena a la gente que se siente.
De repente alguien me abraza y me empuja contra uno de los asientos. Es un sueco delgado y alto, de pelo blanco, sonrisa permanente y aliento capaz de matar flores. Estaba borracho y contento de haber encontrado un compañero de viaje. Estaba borracho lo cual facilita entender porque los dos asientos junto a él estaban libres. Me cazó. Me pilló desprevenido y me cazó. Me senté junto a la ventana y él al lado del pasillo con lo cual había un asiento libre entre los dos lo cual era perfecto para dormir un poco mas cómodo. Tal vez si me dormía rápido el borracho mataflores me respetaría y me resultaría así un viaje más corto.
Cuando ya había conseguido encontrar la posición de la cabeza contra la pared del avión llega lo mejor del viaje. El borrachín ha cazado a otro pasajero para que nos haga "compañìa" y no un pasajero cualquiera, el africano más grande que ha parido Africa. El borrachín intento abrazarlo pero sus brazos ni siquiera llegaron hasta la espalda del negro, quien abrió sus ojos saltones en señal de sorpresa tanto que parecían dos coliflores.
Eso no es todo, el sueco alcohólico me hizo cederle el asiento junto a la ventana. Si no fuera porque el africano me miró con cara de tener hambre me hubiera negado en rotundo pero no quería discutir. Sólo dormir!!!!
El africano resultó ser nigeriano, de nombre Mokolo y de cuerpo no apto para ocupar sólo un asiento del avión, con lo cual cogió prestado la mitad del mío obligándome a sufrir el aliento del borracho, que antes de despegar ya había tenido tiempo de deleitarnos con alguna canciòn típica sueca. Me sentí estafado por pagar por una plaza del avión y sólo poder disfrutar de media.
Intenté dormir. De todas las maneras. Intenté no cagarme en Ikea ni en la dieta de Mokolo.
Allí estábamos los tres. Un sueco, un español y un nigeriano en una fila de asientos de un avión de Ryanair. Como si fuera un chiste.
Mokolo se durmió en seguida el muy hijo de Africa y el sueco se empeñaba en invitar a cerveza sin importarle que Mokolo estuviese dormido. Me animaba para que le despertase para que se tomase su cerveza. Yo decía que no le veía yo con muchas ganas de querer cerveza y me negué a despertarlo. El sueco cabrón se enfada conmigo y golpea a Mokolo en el hombro y se gira hacia el pasillo. Mokolo despierta y me mira con sus coliflores.
Teníais que haberme visto. Sentado allí, con pipi en los calzoncillos de H&M, diciendo que no con la cabeza y señalando al borracho.
Mokolo acepta la cerveza, se la bebe como se la bebería un hipopótamo y vuelve a dormir.
Si que necesitaba yo unas vacaciones sí.

Aterrizamos a las tres y media de la noche y me despedí de el borrachín y el nigeriano con un corte de mangas cuando éste último no miraba claro está.
Desperté a mi amigo Rafa "Abuelo" Cantó quién vino a recogerme sin poner ningun pero.
Buen chaval el "abuelo" ese de los cojones. Muy buen chaval.

Por fin estaba en Alicante.
Cinco horas más tarde de lo previsto pero ya estaba allí.
Hasta pronto.

domingo, 6 de diciembre de 2009

La frustración que me agota

Hacer un drama: dar a un suceso tintes dramáticos que no tiene.
Así define la Real Academia de la Lengua el término que me tiene agotado psíquicamente.
Me llega el drama por todos lados y es agotador intentar dar explicación al comportamiento de la gente. Mientras le doy vueltas al porque de tanta negatividad y complejidad por parte de algunas personas, me doy cuenta de que debe ser más agotador para ellos el ser tan negativos y destructivos. Es imposible que respondan con un sí a la pregunta: soy feliz? Siempre puede uno mentirse así mismo pero suena tan ridículo como ridículo es.
Complicar una frase o un acto que muetra claramente su significado y/o intención con una interpretación destructiva es muy frustrante para aquel que sufre la negatividad del oyente. FRUSTRANTE con letras mayúsculas es el no poder comunicarse por mucho que se intente y estar obligado a intentar esa comunicación por tener intereses comunes es aún mas duro y me hunde en el pesimismo.
La culpa vuelve a ser mía por esperar lo que nunca llegará y por hacer caso a promesas vacías. Lo hago por que el recuerdo de tiempos maravillosos aún está vivo, esta viva la imagen buena de gente que está presente en mi vida reflejando ahora otro tipo de imagen bien distinta. Es fácil confundirse y dejarse llevar por la idea de que el pasado volverá y la gente volverá a ser como un día fue. Tonterías mías.
Es inevitable el sentirse triste por esperar a que resurja la parte buena y dulce de la gente. No llega y cuando llegue será muy tarde porque la espera ha sido tan larga y dura que no reconoceré a esas personas.
Tengo que reconocer que volver a Suecia no ha sido como yo imaginé que sería. Pensé que estaría mas cómodo, más consciente de lo que vine a hacer aquí y en realidad la sensación que tengo es de que estoy en el medio y molesto como molesta una piedra dentro del calcetín.
Que me encantaría volver a Alicante no es un secreto pero que me encantaría irme ya es una confesión. No va a ocurrir. Todavía no. Pero está presente esa posibilidad y las diferentes maneras de hacerlo dan vueltas en mi cabeza. Llegará el día en el que tome la decisión, mucho antes de lo que tenía pensado pero no tan pronto como me gustaría y entonces saldrá bien porque bien planeado estará. Me encargaré de sentirme seguro allá donde vaya. De evitar la destrucción y fomentar la comunicación. Pegarme a la gente que saluda con una sonrisa y olvidar el pasado con un presente sin drama.
El viaje a Alicante de estas navidades trata de eso, de poder comunicarme y recibir respuesta, de reir, de sentirme parte de algo y no sentirme esquivado ni ser una molestia. Ser escuchado y comprendido, no malinterpretado ni despreciado. Se trata de que llegue todo el mensaje al que escucha y no de que el que escucha coja la parte que más le interesa y le dé la vuleta y lo arroje contra mí.
Por muy duro que suene se trata de darle un sentido a mi vida y el sentido de la vida de cada uno lo da el entorno y el entorno que me espera en Alicante es el mejor de los posibles. Es un viaje muy necesario.

Si escribo y cuento es por que me alivia y me apetece. No critico ni condeno.
Sólo me libero y me calmo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Jueves

Jueves.
Empieza el día con la repetitiva canción que tengo como alarma. Me visto rápido con la ropa de trabajo y bajo al coche. Frente a mí la imagen que tarde o temprano me iba a encontrar. El coche, de color azul oscuro, se ha vuelto blanco por el hielo que le cubre. No queda otra que arrancar el coche, a tope con la calefacción y a rascar la luna y ventanas. Aún no ha empezado a nevar, cuando lo haga y nieve de verdad, me encontraré el coche cubierto de nieve. Los quitanieves apartan la nieve de la carretera y la apilan sobre los coches aparcados. Poneos en situación. Os levantais a regañadientes, os vestis con los calzoncillos largos, dos pares de calcetines gordos, camiseta térmica, camiseta, sudadera, chaqueta de invierno, gorro y guantes. Seis de la mañana y el coche está cubierto de nieve. Contra la puerta del conductor os encontrais un metro de nieve apilada. No podeis entra en el coche así que lo primero que hay que hacer es abrir el maletero y sacar la pala que todo coche sueco debe tener y empezar a quitar la nieve para poder entrar en el coche y arrancarlo. Después toda rascar las ventanas durante diez minutos. Diez grados bajo cero fuera y dentro del coche, porque el coche no se calienta en diez minutos señores. Cuando el coche empieza a calentarse se deshace el hielo de las pestañas como si hubiera cortado cebolla. La temperatura cambia dentro de la nariz y el resultado es un constante goteo de mocos descongelándose. Y así durante cuatro meses.
Que os parece? Apetecible verdad?
Añadid a eso ocho horas de trabajo a la intemperie y os hareis una idea de lo divertido que es vivir en Suecia.

Hoy, teniendo en cuenta esta tortura, ha sido un día muy importante, puesto que he conseguido una plaza de garage en el edificio en el que vivo. Como ya sabeis la mayoría de vosotros, gané a la once hace unos años, pero esto de la plaza de garage es mucho mejor premio!
Aún no me lo creo.

Más cosas que han pasado hoy. He recogido a Eric después del trabajo y he comido con él en el centro. Me ha ayudado a elegir una camisa para la boda a la que asistiré dentro de una semana. Para esa boda utilizaré el traje que compré para la boda de mi hermano. Precisamente mi hermano me lo ha enviado hoy por correo y tardará en llegar unos siete días y la boda él 12 de este mes así que cruzo los dedos para que llegue a tiempo.
Eric se ha encaprichado con un set para jugar a ping pong así que se lo comentaré a los reyes magos a ver si hacen envios a Suecia.

Más cosas. Hoy es mi santo, en España claro está, y me lo ha recordado mi padre con una llamada de teléfono.

Sobre los acontecimientos que han ocurrido últimamente en la vida de éste medio esquimal, se me olvidó contaros que voy a ser tío. Que divertido con un sobrino!!!!!!! EL primer primo para Clara y Eric. Espero que vengan más.

Por lo demás todo bien. Tengo en mente el viaje a Alicante así que me ayuda mucho a no pensar en otras cosas.
Tengo la suerte de ser objetivo. No distorsiono la realidad y la veo tal y como es. Sin tergiversar ni complicar lo que vivo me choco una y otra ve contra el mismo muro.
No voy a cambiar a nadie sólo desear que algún día el pasado sea la verdadera realidad y que el presente y las circunstancias esconden esa realidad.
No es fácil vivir aquí pero lo elegí yo. Y yo sólo me organizaré de tal modo que pueda llevarlo de la mejor manera posible.



martes, 1 de diciembre de 2009

Repaso a la actualidad.

Ay perezoso de mí que no soy capaz de mantener un blog con regularidad. No es que no escriba por falta de temas, sino por la pereza de teclear todo aquello que me pasa por la cabeza.
Vine a Suecia con muchas ganas de trabajar y desde luego trabajo no me ha faltado. Dolor de espalda, de codos, de cuello y de muñeca derecha son una buena prueba de que han sido unos meses duros en el trabajo. Si calculara la cantidad de kilos que he cargado a los hombros, abriría los ojos como platos en señal de escandalosa incredulidad.
Cuando recuperé mi antiguo puesto de trabajo al volver a Karlstad fuí informado de que nuestra empresa estaba a la venta con lo cual el dolor de barriga fué intenso durante unas semanas por la incertidumbre. Hoy en día no sólo no corre peligro nuestros puestos de trabajo sino que e incluso estamos negociando una subida de sueldo. Si esa subida es aprobada pasaré a ganar 149 coronas suecas a la hora, traducido en euros viene a ser unos 16,50 euros. Teniendo en cuenta que hago unas 200 horas por mes calculo que viviré hasta los 65 años y iré por ahí en chanclas por no poder ser capaz de tener zapatos con cordones por no poder agacharme a atarlos.

Más cosas. He comprado un coche. Se lo he comprado a mi ex. O lo que es lo mismo me lo he vendido a mi mismo teniendo en cuenta que era tan mío como suyo cuando estábamos juntos. Lo sé. Tan extraño como ridículo. En relación con la compra de mi nuevo Ford Focus hemos arreglado el "reparto" de lo que debíamos y poseíamos. Es una sensación fantástica ir cerrando capítulos ambientados en el pasado. Por supuesto que debemos seguir teniendo contacto en relación con los niños pero espero que sea escaso y escueto mientras siga en su empeño de mostrarse irracional. Me entristece muchísimo la poca probabilidad que existe de fraguar una amistad trás el fracaso matrimonial. Sólo voy a pegarme a la gente que me aporta. Se acabo el ser destructivo y masoca. Ya se me ha pasado la ceguera y me ha vuelto la cordura y me encanta saber con quien puedo contar y me alegro de que sean justo esas personas las que están ahí. Justo esas personas.

Pasaré las navidades en Alicante. No tantos días como hubiese querido. Del 23 de diciembre al 3 de enero me refugiaré del invierno sueco y me sentiré mucho menos solo en compañía de buena gente. El plan era quedarme hasta el 6 de enero pero la idea de celebrar mi cumpleaños ( cumplo el 5 de enero) con Clara y Eric me encanta. Seguro que entre los tres apagamos las 32 velas.

Hoy he cambiado las ruedas del coche. En Suecia, a partir del 1 de Diciembre es obligatorio utilizar ruedas con clavos. Durante estas fechas suele llover mucho y durante la noche el agua sobre la carretera se hiela y es una aventura conducir con ruedas de verano. Tan emocionante como peligroso. Más adelante llegará la nieve y el asfalto no lo volveremos a ver hasta Marzo. Es muy divertido conducir en invierno y requiere de mucha habilidad para no empotrarse contra alguna farola o acabar el cuneta sin poder abrir la puerta por la cantidad de nieve acumulada a los lados de la carretera. El invierno aquí es precioso. Pero más precioso es el aceite de coco sobre pechotes adheridos a cuerpos que quitan el hipo, asi que me quedo con el verano. Me quedo con el verano alicantino.

Dentro de dos semanas tengo una boda. Se casa uno de mis mejores amigos suecos. No soy muy fan de las bodas como bien entendereis pero tengo ganas de que llegue y juntarme con amigos a los que no suelo ver por trabajar tanto. Estoy seguro de que va a ser muy divertido. Seguro!

Nada más que relatar en cuanto a acontecimientos ocurridos.
En cuanto a como estoy o a como me siento diré que intento no pensar mucho en aquello que no entiendo, o en aquello que me enrabieta, o en aquello que debería ser de otra forma porque la lógica y un buen corazón así lo dicen. Decepciones, explicaciones irracionales, cabreos y demás no dejan huella.

Muchas gracias a:
Jessica y Chris porque me hacen reir cuando todo apunta a que no hay razones para reir. Por que pregunta que tal estoy y escuchan mi respuesta. Eso se llama interés y preocupación. Por eso son mis amigos.
A Rafa, Fran, Kike y a el resto de empresarios porque sé que se alegran de poder verme en Navidad. Eso significa mucho para mí. Cuando tienen ocasión se informan de como estoy. Interes y preocupación = amistad. Es una fórmula muy simple.
Maribel por aplicar la misma fórmula y no olvidarse de mí y por recordarme que tengo un blog que cuidar.
Ana Marta por lo mismo y por darme conversación de la buena cuando tengo tiempo y por tanto la suerte de sentarme a "leerla".
Lourdes por su contínuo interés en ser mi amiga y por haberme hecho ganar un cena apostando sobre seguro.
Marilén no me olvido de todo lo que hicistes.
Angélica por hacerme soñar con una azafata de cara preciosa y hacerme reir y querer visitar Estocolmo más a menudo.

Se trata de dar las gracias a gente que no tiene por que ayudar por no ser familia pero que sin embargo de una manera u otra están o han estado ahí. No están todos los que son pero son todos los que están.

Se valora mucho el interés de la gente cuando uno se siente solo.
No sabeis cuanto.
Un abrazo.


martes, 6 de octubre de 2009

España vs Suecia

Curioso esto del choque cultural.
Ya no sólo entre continentes sino también dentro de Europa existen grandes choques culturales. No olvidemos que a pesar de ser europeos existen enormes diferencias entre las costumbres de cada país. Nosostros nos comemos lo que hay dentro de un camión de fruta y los franceses lo vuelcan. Los italianos hacen las empanadillas gigantes y les ponen nombre de ropa interior "calzone". Los ingleses toman té a las cinco en vez de dormir la siesta, etc.
Parece que sólo apreciamos la diferencia cultural cuando se trata de gente de otros continentes. Pensamos que los chinos son raros por no poder pronunciar la "R" o porque no se sientan en bancos o sillas sino que adoptan posición de poner un huevo cuando quieren descansar(quizás por ello tengan esa cara de esfuerzo). Pensamos que los africanos son raros por estar siempre contentos a pesar de pasarlas putas pero seguramente ellos piensen que somos raros cuando nos tiramos tomates en la tomatina de Buñol. Seguramente ellos pensarán que es mejor comerse los tomates. Los japoneses son raros por ir con sus caras cámaras de fotos colgadas al cuello y sacar fotos a cada monumento que ven y seguramente piensen que los españoles somos raros por sacar fotos de nosotros mismos delante de un espejo, con la cámara del móvil con sus 2 megapixels de mierda ,poniendo morritos y después colgarlas en Badoo o Facebook.
Cuestión de culturas y de lo que el cruce de ellas provoca.

Entre la cultura sueca y la española ocurre exáctamente lo mismo.
Procedemos de la misma raza pero nuestros antepasados son bien distintos.
Los suecos de hoy en dia son el resultado de la evolución del pueblo vikingo, temidos en toda europa por su afán de conquista y su brutalidad como guerreros y bien conocidos por celebrar sus conquistas con borracheras y violaciones a las mujeres de los guerreros enemigos.
Hoy en día aún quedan rastros de sus antepasados en la cultura actual sueca, solo que cambiando los barcos vikingos por aviones de Ryanair y el objetivo a conquistar ha pasado a ser las costas de las Islas Canarias con el fin de vaciar todo barril de cerveza que encuentren a su paso. Después de cumplir la misión el cuerpo no está para violaciones.

Los españoles procedemos de una raza menos temida como es la del Lazarillo de Tormes, simpático y astuto pícaro que usaba su ingenio para engañar al ciego al que acompañaba. Aún hoy en día se pueden ver rastros de nuestros antepasados en nuestra cultura actual como el hecho de cobrar el paro y trabajar sin contrato, aprovechar que llega el euro para subir los precios, tirarnos en el área cuando no nos han tocado, inventarse profesiones exóticas en las salidas nocturnas cuando uno quiere ligar (está demostrado que folla más un astronauta que un repartidor de Telepizza), etc, etc. Si Lazarillo levantara la cabeza volvería a agacharla.

El caso es que mi experiencia en Suecia me da pie para poder comparar ambas culturas de forma objetiva. Es decir, no por ser español voy a poner a parir a los hijos de "#%&%/ de los suecos.
Primer caso chocante nada más llegar a Suecia. Puedo estudiar gratis su idioma. Me dan libros, material escolar y atención: me dan una ayuda de 700 euros por estudiar. El gobierno sueco es lo suficiéntemente maduro políticamente hablando, para darse cuenta de que que sin saber el idioma corro el riesgo de no encontrar trabajo, con lo cual invierte en mí esperando que, una vez aprendido el idioma, encuentre trabajo y sea entonces capaz de pagar impuestos.

A los extranjeros al llegar a España les dan un cubo lleno de agua sucia, una goma para limpiar cristales y les asignan un semáforo. Al cabo de un tiempo y despús de unos cuantos atropellos, se impartieron cursos de educación vial y un estudio reveló que, una vez que los extranjeros entendieron que el muñequito rojo significa no pasar y el verde pasar, disminuyeron el número de accidentes con atropello.

Más casos que chocan. En Suecia adoran el café. Si quieres formar parte de su cultura tienes que beber mucho café. Si son diez tazas al día mejor que nueve.
No está bien visto beber cerveza o vino entre semana y en España no está bien visto no hacerlo.
Coratarte el pelo en Suecia cuesta más de 30 euros, eso sí te ofrecen café. En España te lo cortas por la mitad de euros y si el peluquero corre más que tú y te pilla en tu intento de huida.
En Suecia nadie habla en voz alta en el autobús. En España se tienen debates acalorados en el autobús. En Suecia todos los coches paran ante un paso de cebra, En España los pasos de cebra son códigos de barras gigantes que no sirven para nada.
Los españoles muestran gustosos cuantos idiomas saben e intentan mostrar cuanto saben de español como por ejemplo el conocido proberbio vikingo: "una cerveza por favor, no mañana mañana, hoy". Los españoles creemos que el "yes" inglés es una respuesta universal para cualquier tipo de pregunta sea en el idioma que sea.
En Suecia, y esto duele, no se dan besos al saludar a una ser humano hembra, se da la mano. En España se dan dos besos y se intenta establecer contacto bucal al cambiar de la mejilla derecha a la izquierda. Como buenos descendientes de pícaros, los españoles hemos aprendido a predecir cuando un bofetón se acerca y si el contacto bucal no es del agrado de la hembra en cuestión, agachamos entonces el caborro.

Eston son solos algunos ejemplos del choque entre culturas, concrétamente entre pícaros y vikingos. De vez en cuando me topo con algún curioso sueco y sus curiosas preguntas. Estoy sopesando el hecho de tatuarme en la frente "No, no bailo flamenco ni sé torear". Hay una pregunta a la que no puedo contestar de forma lógica, quizás alguno de vosotros pueda ayudarme: " por qué los españoles corren delante de los toros en los San Fermines, no es mejor correr detrás de los toros?".

Un abrazo de un españolito en Suecia.

lunes, 5 de octubre de 2009

Pareja -1= 1

Lunes. Semana nueva.

Relaciones de pareja. Tema delicado, no? (en el teclado sueco sólo existe un signo de interrogación por si me culpais de ignorancia ortográfica).
Cada vez es más normal, dada mi edad, conocer a gente que ha salido de una relación larga. Cada vez en más normal no conocer a nadie que aguante con una relación larga.

En lo que a mi edad se refiere (31), diré que no padezco el pánico de necesitar encontrar a alguien que me llene. Ya me llenaron y vaciaron una vez así que ni busco ni necesito nadie que me sacuda la pereza que tengo de invertir tiempo en conocer a alguien tan bien, que pueda leerla tan solo con mirarla.
Pero paradójicamente quiero encontrar a alguien que pueda leerme así.
A ver si me explico. No busco pero quiero encontrar. Demasiado cómodo, no?
Quizás piense que merezco tanto la pena que no debería esforzarme ni molestarme en buscar a alguien y que ese "alguien" vendrá sola. Merezco la pena sí, pero no tanto.
Hasta ahora no he querido que me llenen, ni que me analicen, ni que me deseen, ni que me aten.
Ya no me acuerdo de las ventajas que tiene el tener una relación seria. Pero eso sólo por el gran desengaño que me llevé con mi última relación. Toda experiencia es válida para madurar y tengo muy claro que quiero y que puedo dar.

Oigo de vez en cuando testimonios de amigos y amigas que terminan sus relaciones y que ante la pregunta de "porque lo habeis dejado?" sólo se les ocurre contestar " no sé, no funcionaba".
Digo yo que si no saben porque no funciona tampoco sabrán porque estaban juntos.
Yo no defiendo el comprometerse y atarse. Yo defiendo el enamorarse.
Para que embarcarse en algo que no convence?
Esto no es como comprar un piso que necesita reformas. La gente es como es y nadie cambia por nadie y quien lo hace se equivoca.
Conformarse por el temor de sentirse solo/a es de cobardes y de poco inteligentes.
Hay que invertir con cabeza. Imaginemos que nuestro corazón es una hucha en forma de cerdito. Primero debemos saber para que ahorramos para que cuando llegue el día de matar al cerdito haya entonces valido al pena el sacrificio y paciencia que supone el durante meses/años haber acumulado monedas.

No tengo del todo claro que es eso del amor pero desde luego que no lo confundo con ilusión. El día que yo rompa mi cerdito será porque sepa que lo vaya a comprar con esas monedas realmente lo necesito. Dicen que es bueno ahorrar pero es más divertido gastar.

Mejor no voy de duro porque nadie mejor que yo sabe que el día que me enamoren caeré fulminado a los pies de ella. Pero por suerte o desgracia soy muy poco enamoradizo. Tengo que tener cuidado con el otoño sueco y sus pocas horas de sol. Uno se adormila y busca calor donde no debe y confunde "tubérculo" con "ver tu culo". Espero sobrevivir al invierno con la mente lúcida y sin ver oásis donde sólo hay desierto.

Ojo! Si llega llega, que no tienen nada que ver los cojones con comer trigo pero que seguro estoy de que en Suecia el porcentaje de encontrar lo que no busco es mucho más dificil.
Cuestión de culturas y de la temperatura de la sangre.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La importancia de saber escuchar(se).

Sacó las llaves del bolsillo. Metió una de las copias en la cerradura y abrió la puerta. Le pareció vivir ese momento a camara lenta y a medida que que la puerta se iba abriendo y se empezaba a apreciar el interior del piso, se le aceleraba la respiración. Agachó la cabeza y dió unos pasos hacia adelante, dejando la puerta cerrada tras de sí. El ruido del cerrojo al ser girado resonó en el piso vacío de muebles, de risas, de olor, de calor.
Recorrió las habitaciones sin preocuparse de medidas ni del color de las paredes, ni de espacios aprovechables. Lo único que tenía claro era que los niños compartirían la habitación grande.

El ruido de sus pasos rebotaba contra las paredes y le golpeaba la cabeza. No conseguía calmar su acelarada respiración. Fué hasta la cocina y bebió agua diréctamente del grifo. Se lavó la cara y se mojó la nuca. Se sentó sobre la encimera, levantó la mirada y atravesó con ella la ventana de la cocina. Observó a unos niños jugando en un parque cercano. Les vió y oyó reir.
Un hombre y una mujer jugaban con ellos, todos se reían, se abrazaban. El hombre besó a la mujer en la mejilla y después la abrazó. Los niños se acercaron a ellos y se marcharon juntos. Eran una familia y tenían toda la pinta de estar unida.

Apartó la vista de la ventana y se echó a llorar. Lloró tanto que no conseguia controlar su respiración y sentía que se ahogaba. Cerró los puños y no hizo nada por dejar de llorar.
Se sentía perdido e igual de vacío que aquel piso sin amueblar. Se sentía frustrado y dolido por el trato recibido por parte de quien con tanto compartió. Estaba furioso por no ser comprendido ni apreciado. Por tener que abandonar su casa. Asustado por tener que empezar de cero, por ejercer de padre en solitario.
A pesar de la rabia comprendió que algún día, tras el dolor, vendría la cordura y que vería sin lágrimas en los ojos que no era feliz ni lo sería a su lado.
Con el tiempo y un par de giros en su vida fué capaz de convivir con la idea de haber tenido una familia en el pasado. Prometió a sí mismo no enamorarse jamás.

Los recuerdos iban y venían. Tanto buenos como malos. Luchaba contra la idea de no luchar más.
Sabía que el tiempo le ayudaría estar bien a estar seguro y a no sentirse vulnerable.
Luchaba contra la impaciencia de y la deseperación. El tiempo pasaba muy lento. Se protegía con salidas nocturnas, alcohol, mujeres. Cuando bajaba la guardia se sentía perdido, triste, pequeño.

El tiempo pasó . Al menos tanto tiempo como para volver a a ser fuerte y a tener un objetivo en la vida. Sigue sintiéndose perdido pero está seguro de estar en el lugar correcto en el momento adecuado. Odia pensar en el futuro porque una vez pensó tenerlo asegurado y cuando todo se torció le pilló desprevenido.
Se siente más maduro y controla sus sentimientos, no dejándose llevar por palabras fáciles y vaciás de contenido. Desconfía de todo y todos. Sigue sintiéndose solo y así será por mucho tiempo aún teniendo un millón de maigos porque nadie saca de él lo que tiene dentro y quiere dar a alguien que lo sepa apreciar. Aún así no teme a ese tipo de soledad porque sabe que es peor la felicidad fingida que la soledad sincera y utiliza ésta para conocer mejor a sí mismo.

Cuando aparta el drama de su vida y busca lo bueno que ha vivido, se siente afortunado y bendecido por conocer y haber conocido a gente buena. Aprecia detalles que demuestran interés y se avergüenza de no haber cuidado mejor a algunas de sus amistades.

Él me cuenta todo esto y yo le escucho. Hace balance de lo vivido y se siente orgulloso y creedme si os digo que puedo ver en su mirada, que después de todo se siente orgulloso de sí mismo.

martes, 29 de septiembre de 2009

Otoño sueco.

Comenzaré regañándome a mi mismo por no haber escrito antes en el blog. Debería ser más serio con las pocas rutinas que me satisfacen.

Para aquellos que lean esto y que quieran ubicarme físicamente diré que he vuelto a Karlstad, Suecia. No Suiza. Suecia.
No hace falta entrar en detalles que justifiquen el porqué de dejar Alicante por Karlstad. Entre varias de las razones dos nombres: Clara y Eric.

Hace un més que aterricé en Suecia. Un año después de marcharme. Podría hacer del viaje algo lleno de suspense y nerviosismo provocado por la vuelta a Karlstad, pero lo cierto es que pasé la garn aprte del viaje durmiendo y babeando sobre la ventana del avión.
El avión me llevó hasta Gotemburgo donde cogería un tren hasta Karlstad.
Al bajar del trén fuí asaltado por dos personitas con sonrisas de oreja a oreja.
Os aseguro que una niña de ocho años y un niño de seis pueden abrazar igual de fuerte que un adulto. Lo primero que Clara me preguntó fué:"Hasta cuando te quedas papá?". Puntos suspensivos.

Recuperé mi antiguo trabajo y los compañeros se alegraron de verme y de volver a tenerme como compañero. Volví a entrenar con mi antiguo equipo de fútbol. También ellos se alegraron de verme. Buen comienzo. Quizás esta vez no me sienta tan solo.

Vivo con Christoffer. Sin duda mi mejor amigo aquí. Está muy ilusionado con la idea de que vivamos juntos y me lo hace saber cada vez que me ve buscando piso. Tarde o temprano tendré que vivir sólo y quizás sea entonces cuando me sienta solo...

Paso tiempo con Jessica. Nacida en Suecia pero de madre española. Muy divertida y todo un encanto. Ella es mi pequeño trocito de España aquí.

Karlstad se ha vuelto gris. Los árboles han perdido su alegría y una alfombra de hojas marrones cubre toda la ciudad. El otoño es para mi el período más duro en Suecia. Viento frío y lluvia invitan a quedarse en casa.
Esta mañana fui en bici hasta el trabajo. Trayecto de unos diez minutos. La temperatura? 1 grado. Mis manos, mi nariz y los dedos gordos de mis pies no me perdonan el haberme ido de Alicante.
A las siete de la mañana los obreros suecos que estan en la misma obra que yo, van en camiseta. No entiendo como cojo...es no tienen frío. Y tampoco entiendo porque cuando van a España en verano se ponen calcetines blancos con las chanclas. Algo no debe ir muy bien con el gen sueco que regula la temperatura del cuerpo.

Por lo demás todo bien. Alguna cosa me hubiera gustado que fuese de otra manera pero hay cosas que son cosa de dos.
Esto ha sido un pequeño avance de mi asentamiento en tierra vikinga.
Regularidad. Eso es lo que prometo a los que me leeis.
Un abrazo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Voy a meter en la maleta un par de cojones españoles.



NO debería descuidar tanto mi blog. Olvido fácilmente porqué lo creé.
Me desahogo escribiendo pero sobre todo sabiendo que quizás alguno de los que lo lean puedan entender un poco como me siento.
Una persona que me ayudó mucho estando en Suecia me dijo una vez que en la vida hay dos cosas seguras de las que nadie se escapa de experimentar. Todos vamos a morir y todos debemos tomar decisiones.
Hay decisiones que apartamos como un libro a medio leer y que pensamos retomar más adelante. Lo hacemos porque tenemos miedo a las consecuencias derivadas de dicha decisión. Dejar o empezar una relación, cambiar de trabajo, comprar un piso... etc.
Hay decisiones no resueltas que te persiguen.

Por circunstancias de la vida no he tenido demasiada suerte últimamente pero también es cierto que yo no he buscado provocar otro tipo de suerte.
Así que cojo esta decisión y me la meto bien metida en la cabeza con la intención de convencerme a mi mismo de que es la mejor para mí y para otros.

No puedo desperdiciar más tiempo evitando el riesgo.
Estoy en una situación en la que no puedo tener todo así que sacrifico unas cosas por otras a sabiendas de uqe la sonrisa de Clara y Eric es la mayor de las recompensas.

Bueno pues tal decisión recientemente tomada es la de volver a Suecia. Volver a trabajar en mi antiguo trabajo. Enfrentarme a antiguos fantasmas y a nuevos retos. Cuidar de Eric y Clara y alegrarlos con mi presencia y educarlos con mi labor de padre. Volveré a entrenar con mi antiguo equipo de fútbol. Volveré a mis amigos vikingos. Sumaré más tiempo a esos seis años en Karlstad y volveré a añorar a Alicante aunque ésta vez bastante menos.

Voy a recorrer cada uno de esos 2541 km que me separan de lo mejor de mi vida y utizaré su cercanía como motor de mi nueva vida.




miércoles, 29 de julio de 2009

Vetusta y mi escudo

Que tendra la noche que nos envuelve con su oscuridad y calma y nos hace delirar.
Utilizo la música para concebir el sueño y Vetusta Morla entra últimamente muy a menudo en mi cabeza a través de mis oídos.
Pereza me acompañó en mis viajes por Suecia y en mi coche, con el volumen a tope, me hacía inexpugnable y fuerte. Escuchar Pereza en otro escenario fue raro al principio, al llegar a Alicante.
Con Vetusta Morla vuelvo a construir un escudo y esta vez me lo llevare conmigo. Sus canciones me traeran otro tipo de recuerdos y serán la banda sonora en mi "nuevo" escenario.
Las canciones no suenan igual en diferentes contextos.
Me han conquistado y abatido con una frase: "Those who speak most of illness have illness, those who speak most of prosperity have it."

Seré lo que pretenda ser y con Vetusta Morla sonando de fondo.




sábado, 25 de julio de 2009

Y de repente apareció la cordura...

Durante un largo tiempo no he luchado contra mi dejadez y desgana. No he conseguido apretar los puños y sacar fuerzas para vencer mi desilusión. Después de este tiempo he comprendido algo muy importante. Algo que me abre los ojos. La gente no tiene porque entender mi situación. No tienen porque entenderme y tienen todo el derecho a criticarme. No tiene porque justificarme o perdonarme. En mi defensa diré que jamás quise aprovecharme de nadie aunque mi forma de actuar pueda mostrar lo contrario.
He fallado a mucha gente durante este tiempo. Sobre todo a mis nanos. Me avergüenzo de no tener la fuerza propia de un buen padre, de un buen hermano, de un buen hijo, de un buen amigo...

No voy a justificarme con el sufrimiento de el último año y medio. Ni voy a utilizar el pasado para razonar a la hora de justificar quien hoy soy.
Sería la opción más fácil y la más cómoda.

Ante mí tengo unos días de incertidumbre. En estos días no sólo apretaré los puños sino también los dientes. Pero sólo lo haré por mí. Por ser quien siempre quise ser. Por el luchador que tengo dentro. Por mis nanos. Por darles la vida que yo siempre deseé y no me refiero a lo material.
No lo haré por callar las críticas pero sí lo haré por los que me critican de forma constructiva. Sé muy bien quienes son y quienes de verdad son dignos de mi amistad. Yo voy a dejar de ser hipócrita, precísamente combatiendo contra la hipocresía.

En estos días, pase lo que pase, tramaré y prepararé mi decisión, la cual ya empieza a tener forma. No es la más fácil pero es, sin duda, la que me conviene. Necesito un reto. Uno grande.

Tengo muchas situaciones grabadas en la memoria. Van y vienen a su antojo. Sin avisar. Provocan el insomnio que padezco y son el fondo sobre el que dibujo mi silueta triste y penosa.
Una de estas situaciones es mi mudanza a un nuevo piso tras la ruptura con la madre de mis hijos. Unas semanas antes lo tenía todo y de repente me faltaba todo. La familia que formé, mi madre, un simple abrazo, alguien que me escuchara...

Mi nuevo "hogar" era tristemente poco acogedor. No conseguí sentirme cómodo entre esas paredes. No era lo que yo había planeado. Mis pasos resonaban en toda la casa simbolizando el vacío que sentía. Invertí en pocos muebles. Muy pocos.
Mis nanos, cada quice dias amueblaban mi apartamento con risas y lo envolvían todo con su olor. Cuando esas risas no estaban pesentes intentaba sostener los muros con optimismo y esperanza.
Pero el tiempo enterró mi esperanza y el dolor invadió mi existencia.

Hoy no sufro menos que entonces, pero he aprendido mucho y muy útil.
He aprendido que quererse uno mismo es señal de recuperación.
He aprendido que merece la pena sacrificarse por quien quieres con tal de tenerlos cerca y esto último me lo repito con intención de aplicarlo lo antes posible.

Ahora me toca a mí provocar cambios. Retarme a mi mismo y superar solo esos retos.
Consigo proteger mi corazón dejando de lado a todos aquellos que intentan llegar hasta él. No es un defecto, es una medida de precaución.

Hoy me he decidido. Tengo un propósito.
Sera un placer y todo un orgullo experimentar la consecución de tal propósito.
Paciencia...

viernes, 10 de julio de 2009

Noches de sudor y lágrimas.

El verano y sus noches calurosas hacen de mí un sonámbulo permanente. Consigo concebir el sueño sobre las 4 de la mañana. Hoy el jardinero y su escandaloso cortacéspeds limitan mi sueño a tan solo cuatro horas. Seguro que tiene la máquina trucada, le habrá puesto un tubarro o algo así porque no es normal que haga tanto ruido una máquina que corta el césped. Si creciesen sauces llorones al lado de la piscina todas las semanas entendería que hubiese que utilizar una máquina potente para cortar los troncos. Imaginaos que sonase así cuando nos corta el pelo el peluquero. Pues digo yo que el césped no es mucho más duro que el pelo.

Bueno, el caso es que yo calculo que duermo una media de cuatro hora diarias en verano. Mal dormidas. Tan mal dormidas que no me da tiempo a soñar. Me paso la noche dando vueltas y despegándome la sábana del culo para no acabar envuelto como un bocadillo kebap.
Que calor! Cualquiera duerme abrazadito a su pareja en verano... Es como abrazar una tubería de agua caliente. Aunque si los dos estamos desnuditos es otra tubería la que se calienta...
Duermo desnudo claro está. Cualquier pantalón corto o calzoncillo que me ponga para dormir, sean del material que sean, acaban adheriéndose como el papel de una madalena y me agobio tanto que me retuerzo como si me hubieran echado polvos pica-pica.

El estar tumbado sin poder dormir, cuando lo que más quieres en el mundo es precisamente dormir, crea una situación desesperante. Ocupo la falta de sueño con un millón de pensamientos. Podría escribir un libro cada noche y me daría tiempo a lerlo antes de conseguir concebir el sueño.

¿Y los mosquitos?, ¿que?... Animalillos. El vecino debe pensar que debo bailar flamenco de madrugada al oir tanta palma. No conozco ser tan pequeño y tocahuevos desde Torrebruno. Me dan ganas de comprar un lanzallamas y quemarlos a todos a ver si me dejan dormir ya que me cago en sus mosquitos muertos (cabreo provocado por la falta de sueño, normálmente soy muy tierno y poco violento).

Solución: comprar cloroformo por internet.
Por cierto... buenos dias.

jueves, 25 de junio de 2009

Hagan sus apuestas...


Ayer comprobé con desilusión, el número premiado en el sorteo de la ONCE. El número más la serie otorgaba al ganador la friolera de 15.000.000 de euros al contado más 6.000 euros al mes durante 25 años. Por supuesto que yo adquirí un cupón al observar el anuncio televisivo de dicho sorteo. Es inevitable el empezar a especular que hacer con tanto dinero, aún no teniendolo en la cuenta y sin tan siquiera haberse celebrado tal sorteo.

Cinco euros fué la cifra a desembolsar. Muy poco dinero teniendo en cuenta la magnitud del premio. A mí sin embargo me costó soltar esa cantidad al vendedor por yo no disponer de mucho dinero en este momento de mi vida. Yo era de los que solía lamentarse de que eso de gastar dinero en loteria y quinielas era tirar el dinero pero aún así seguía apostando algo de vez en cuando. Nunca se sabe medecía a mi mismo, aparcando así el pesimismo que supone el ser muchos apostantes para tan pocos premios.

El caso es que un día dí con un cupón ganador y me levé 5.000.000 de las antiguas pesetas. Luego os narro com fué aquel día inolvidable.
El caso es que el hecho de haber ganado anteriormente, unido a la necesidad de dinero en este momento me impulsa, de vez en cuando, a tentar a la suerte.

Ayer 24 de Junio, esperando la hora en la que comprobaría si me convertía en mionario o no, me imaginaba a mi mismo aparcando la crisis en alguna playa de aguas cristalinas con la postura propia de un hombre ocioso y despreocupado, es decir con una mano rascando los kiwis y con la otra urgando en un orificio nasal.
Calculé que esos 15.000.000 euros al contado, generan unos 50.000 euros al mes en intereses, sumados a los 6.000 al mes durante 25 años, engordarían mi cuenta corriente en unos 56.000 euros mensuálmente.
Me imaginé tan cómodo en mi Mercedes Benz que estuve a punto de tirar mi bonobús a la papelera.

Al fin y al cabo una participación en un sorteo es una ilusión adquirida. No tardé mucho en desilusionarme al ver que mi número no fué premiado, quizás porque he aprendido a no vivir de ilusiones sino de hechos físicos que se puedan tocar con las manos. Aunque no por ello dejaré de tentar a la suerte y apostar.

Pero por un momento me hubiera gustado revivir aquella noche de marzo del 2001. Comprobé en el teletexto que las cinco cifras del número premiado coincidían exáctamente con el orden de las cinco cifras plasmadas en el cupón que sostenía en mi mano. Lancé el mando de la televisión por los aires y pegué tal grito que mi gato tardó horas en salir de su escondite. Por aquel entonces vivía con Anna, mi exmujer. En su barriga estaba Clarita y el hecho de ser pronto padre me había hecho pensar mucho en temas económicos. No acertaba a responder a Anna cuando me preguntaba que pasaba. Mi corazón latía tan deprisa que no encontraba manera alguna de calmarme. Salté por toda la casa, con el cupón entre el dedo pulgar e índice de mi mano izquierda, tan fuertemente unidos que me extraña ahora, como entonces no agujereé el cupón.

Estaba tan contento que no pude dejar de sonreir hasta el ismo día en el que se acabaron los 5 millones. Está claro que el dinero otorga feicidad, no seamos hipócritas. Cierto que se puede ser feliz sin dinero pero también se está de más mala hostia sin él.

Creo en la suerte. Lo que no creo es que le llegue a quien más la merece. No digo que yo merezca más o menos suerte que otras personas. En realidad tengo bastante suerte si me pongo a pensar de forma objetiva.
El caso es que yo no poseo el poder de otrogar suerte pero si tengo una pequeñísima posibilidad de provocarla.
Entonces, ¿por qué no provocarla?

lunes, 15 de junio de 2009

Punto y aparte

El sol también calienta Salamanca, y mucho. Con la piel pegajosa como si me hubieran untado con azucar derretido, golpean en mi memoria recuerdos de veranos pasados en Alicante, tanto de veranos anteriores a mi etapa en Suecia, como del verano del 2008.
Volé de Nyköping a Alicante junto a mi amigo Chris. El mes, Junio y el motivo, o al menos era lo que por aquel entonces creí, las fietas de Alicante.

Cuando inviertes tanto tiempo en una relación, lo lógico, es que esperes que merezca la pena. En ese tiempo de inversión se dejan de lado a amigos, costumbres... ese es el primer error (del cual aún me lamento).
A medida que avanza la relación, uno deja de lado también a sí mismo, porque entonces, no se es uno "1" ya, sino un "2" intentndo ser un "1". Es como si al dos lo tratamos como a un uno, las cuentas nunca saldrán porque las matemáticas es una ciencia exacta.
Nadie invertiría dinero en algo no rentable. Mejor dicho, nadie invertiría dinero dos veces en algo que la primera vez no dió beneficios. ¿Por qué? porque los números no engañan.
La vida está llena de riesgos. Una frase mítica es aquella de "quien no arriesga no gana". Es una de esas frases que quedan de puta madre, en boca de Tom Cruise mientras salta del tejado de un rascacielos a otro con 50 kilos de material explosivo
sobre la espalda. Seguro que aterriza bien, a salvo y sin despeinarse.
¿Quien es el incrédulo que cree que Tom hace eso cuando está fuera delrodaje? Esa mítica frase sonaría más bien así:"Vaya hostia me voy a dar, mejor cojo el ascensor"
En la vida real también gana quién no arriesga y de ese modo las hostias duelen menos. Porque tarde o temprano todos nos hostiamos, no nos engañemos.

Las relaciones no son cuestión de arriesgar o no arriesgar, son cuestión de valorar que te ofrecen. Son cuestión de no vivir una mentira y de ser sincero con uno mismo. Son cuestión de no ponerse a uno mismo en el compromiso de tener que dejar de lado a amigos y costumbres para seguir alimentando esa mentira.

Encontrar pareja no es difícil. Encontrar a alguien en quien merezca la pena invertir, sí lo es. En algun sitio habrá alguien...

Os voy a hablar de otro tipo de relación. La mía con mis amigos. Ese viaje de Suecia a España poco tenía que ver con las fiestas de Alicante y mucho con la necesidad que tenía de volver a estar con mis amigos. No me cansaré de alabarlos. Ni me cansaré de arrepentirme de haber invertido tanto tiempo en quién no debía. No porque yo no creyese en esa inversión, sino por otros motivos que no vienen al caso.

Amigos pocos y muy buenos los que yo tengo. Y no por lo material que puedan darme u ofrecerme, sino por algo muy simple que es procuparse por mí y hacerme notar esa procupación.

Uno de ellos me ha dado un susto tremendo. Se me encogió el estómago y me entrò un escalofrío cuando me dí cuenta de que podría haberlo perdido hace un par de dias. Está bien y me alegro muchísimo. Tanto que me doy cuenta de cuanto me importa. Te quiero mucho ricitos.

No estaría mal sentir ese afecto por parte de gente que en teoría, y bien dicho está lo de "en teoría", debería preocuparse. Si este tiempo en Salamanca me ha servido para algo, es para darme cuenta que no se puede vivir de dar pena, que las depresiones ,los bajones y el dolor de cojones se superan apretando los dientes, y que cuando el dolor empieza a desaparecer es hora de luchar. ësto ya no sale de una película de Tom Cruise, ésto lo digo yo.

Podré haber cometido muchos errores en mi vida y cometeré muchos más, pero no me merezco lo que he pasado en el 2008. Y sí me merezco los amigos que tengo.
Mención especial a mi hermano por su apoyo económico, podremos pensar diferente pero al fin y al cabo somos hermanos y le doy las gracias por ayudarme.
Te quiero Roberto

Bueno total, y ya no me enrollo más, que de los errores se aprende y yo he aprendido mucho y sobre todo que la hipocresía es peor para el que la practica que para el que la sufre.

Punto y aparte.