sábado, 4 de abril de 2009

Guerra de pan y los mejores colegas del mundo.

Ayer viernes, 3 de Abril, tuve mi primera cena de empresa con mis nuevos compañeros de trabajo. El sitio elegido fue el mítico restaurante italiano La Traviata. Y digo mítico no por su nivel culinario, sino por ser lugar conocido por sus cenas de grupo.
Eramos unos 30 aproximádamente.
Como suele pasar en este tipo de cenas, la comida en sí es lo que menos importa y lo que menos se va a comentar el lunes cuando nos volvamos a ver en la oficina.
Y como también suele pasar en este tipo de cenas, no se suele tener hambre sino sed.
Ayer, durante la cena y coincidiendo seguramente con el aburrimiento y frustración que supone el ver que las jarras de sangría estan vacías, alguien tuvo la idea de lanzar un trozo de pan contra la cabeza de otro. Tal idea fue bien acogida, tanto, que en unos pocos segundos el restaurante se convirtió en un campo de batalla. En las cestas de pan habían bocadillos y tostadas. En seguida me di cuenta de que las tostadas no eran la mejor de las municiones por volar de forma irregular así que cogí la punta de los bocadillos y esperé a divisar objetivos. Lo divertido es ver el gesto de la persona alcanzada justo un segundo después del impacto y observar como se lleva la palma de la mano contra la mejilla y la frota contra la zona dañada.
Una vez acabada la guerra, movimos tropas hacia el barrio y fuimos capaces de reunirnos todos en la misma trinchera y seguir saciando nuestra sed.

Cuando ocurren este tipo de eventos con gente del trabajo a la que no solemos conocer fuera de él, se descubren muchas cosas. Yo tuve la suerte de descubrir que de ahí saldrán muy buenos amigos y amigas. Me encanto oir algunos de los comentarios que oí sobre mí y me encantó que vinieran de quien vino.

Entre tanto baile y desmadre, llegaron algunos de mis amigos, Fran, Nacho y Rafa entre otros. Hacía tiempo que no les veía y les echaba mucho de menos. Los necesito más de lo que ellos creen. Que suerte tengo de tenerlos. Mucha. Os quiero cabrones.

Algunas amistades son complicadas pero ellos nunca me faltarán. La gente vendrá y se irá pero a la gente que yo elijo como amigos estarán siempre ahí.
Después de lo que he pasado y estoy pasando, tengo la oportunidad de comprobar lo importante que es la amistad por muy cursi que suene. Ver que a través del trabajo ese círculo de amigos se amplía, es algo que me ayuda mucho a superar la ausencia de mi príncipe y princesa.
Sentirme culpable es inevitable, pero dentro de esa culpa, sintiéndome como me siento ahora y sin ser todo tan gris como fué, los planes de futuro abundan y en todos esos planes entran mis bomboncitos. Y esos 2541 kilómetros serán recorridos las veces que hagan falta para ver esas caritas y que sientan que estoy ahí.

Os quiero Clara y Eric.

lunes, 30 de marzo de 2009

¿Si lo único que tuvieses fuesen tres maletas, sonreirias?


Cada mañana que viajo en autobús, veo a través de las grandes ventanas a un hombre sentado en un banco. Siempre en el mismo banco. A su lado tiene tres maletas. Una grande y dos pequeñas.
Hoy tuve la suerte de conseguir un asiento libre en el autobús y me senté junto a la ventana. No suelo fijarme en nada, mi vista funciona pero no veo nada.
Una de las veces en las que el autobús paró me colocó frente a este hombre. Mi vista se activó y le observé.
Me pregunto cual será su historia.
La maruja sentada delante mía piensa que deben meterlo en la cárcel y lo dijo en voz alta. Meter a alguien en la cárcel por estar sentado en un banco... son los últimos coletazos de la generación franquista. Ya quedan pocos.

Me apetece preguntar a ese hombre sobre su situación.
Pero sobre todo, preguntarle por qué sonríe.

Mi propio Tsunami.

Me siento como un doctor, que mientras se fuma un Ducados, informa a su paciente de que le ha detectado un cáncer de pulmón. Soy persona de dar consejos, y me gusta ayudar con ellos a quienes los piden. Ahora esos consejos me los devuelven y no soy capaz de aplicarlos.

Cuando una mala racha llega, no podemos esquivarla.
Si nos bañamos en un día de oleaje, será mas difícil mantener el equilibrio y debemos contar con que algunas de esas olas nos tirará y puede que traguemmos agua. La mayoría de nosostros, cuando esas olas llegan, les hacemos frente, otros se dejan llevar y otros nunca saldrán del mar.
Un buen amigo dice que no podemos controlar la fuerza de esas olas y que lo único que podemos hacer es o bien intentar llegar a la orilla o pedir ayuda.

Mi error es que no he pedido ayuda y sin gritos de ayuda nadie viene a salvarte. He sido tan orgulloso que he creído poder llegar a la orilla yo solo. Estoy exhausto. Este puto mar me arrastra una y otra vez hacia dentro.

Soy masoca. Aún sabiendo que iba a hacer mal tiempo fui a bañarme.

Conozco a unos cuantos que no quieren que me ahogue y a ellos les pediré ayuda cuando la necesite.
Lo prometo.

Hacia ese mar revuelto te arrastran un montón de cosas. Situaciones que nos vienen grandes porque nadie antes nos enseñó cómo afrontarlas. Esas situaciones nunca vienen solas. Hay días que me siento como un gran imán y que mis problemas son virutas de hierro que no puedo quitarme de encima.

Sería un hipócrita si dijese que me consuela el saber que otros tienen peores problemas.
(No me gusta la hipocresía ni la mentira. Odio la mentira, sobre todo si es un vício adquirido y viene de alguien que dice que le importas.
El mentiroso va en dirección prohibida y tarde o temprano se estrellará.)
Jode cerrar los ojos y al abrirlos ver que todo sigue igual. Jode ver que todo ocurre a cámara lenta y jode más aún oir una y otra vez la palabra paciencia. En este caso tengo prisa. Mucha prisa.

Sigo nadando, ya queda poco.

sábado, 28 de marzo de 2009

A 2541 km de dos miradas.

Los anuncios desfilaban uno a uno sin voz, los destellos del televisor sobre las paredes del salón a oscuras, no desviaban mi mirada fija en el teléfono. Millones de abejas de hielo, inquietas, jugaban en mi estómago y un calor frío aceleraba mi corazón. Estaba a nueve números y unos cuantos tonos de oír esa voz, de abrir de nuevo esa herida condenada a no cicatrizar.

Pero el tiempo pasa.

El tiempo no entiende de ritmos ni de velocidades. Mi pasado ha sido rico en sucesos y mi aprendizaje intenso. Mi mejor lección ha sido conocerme a mí. He reconocido mis errores y aceptado mis defectos. Tomar una decisión ante cada uno de los problemas que he tenido me ha hecho fuerte. He aprendido a vivir sin lo que quiero y a conformarme con lo que tengo. Sé que puedo ser lo que quiera ser y sé con quien puedo y quiero contar en mi camino hacia no sé donde. No me preocupa mi destino, ni siquiera la curvas de ese camino pero cada paso que dé será firme.

Esas abejas de hielo ya no juegan en mi estómago.
Toda herida cicatriza y estoy orgulloso de mostrar la mía.

He aprendido a interpretar las miradas y a quitarle el disfraz a las palabras vacías.

Dos miradas me faltan y sin ellas ese calor frío nunca desaparecerá.

Clara y Eric, os quiero.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿De piloto o de pasajero?

No me suele resultar duro levantarme por las mañanas pero hoy, el sonido de la alarama de mi movil me ha amargado el despertar. Hoy en día puede uno, a través del movil, elegir una canción como alarma, para ser despertado. Yo las suelo cambiar de vez en cuando porque acabo aborreciéndolas.
Me acuerdo de los antiguos radiodespertadores con reloj digital color verde, cuyo destello se reflectaba en la pared y "decoraba" mi habitación como un burdel de carretera. Yo solía quitarme los calcetines antes de meterme en la cama y colocarlos sobre el radiodespertador para tapar el destello verde que tanto me irrritaba. Aunque estos aparatos eran indestructibles el sonido de su alarma sonaba como el maullido de un gato que fuma, con lo cual era difícil levantarse de buen humor.

Ahora hay unos despertadores con una lámpara incorporada, que al llegar a la hora que hemos programado emiten una luz límpia que se va haciendo más y más intensa, con lo cual el despertar es más natural que con una canción de Los Mojinos Escocios. Es de la marca Phillips y cuesta unos 200 euros con lo cual podemos probar a conectar una linterna a un reloj digital a ver que sale. Más barato es.

Bueno pues volviendo a esta mañana y una vez despierto, aseado y desayunado, cogí el autobús como cada mañana para bajar a Alicante a trabajar. Hoy éramos unas 16.000 personas en el autobús y he cometido el gran fallo de no quitarme la chaqueta antes de subir. Quitarse la chaqueta con 15.999 personas dentro de un autobús no es tarea fácil así que he bajado en mi parada con la sensación de haberme meado encima. Tenía los calzoncillos pegados como el papel de una madalena. Ese calor, junto al cruce de conversaciones de viejas enanas ansiosas por coger los mejores pimientos y tomates en el mercadillo, han hecho de ese viaje en autobús una auténtica pesadilla.

Que ganas tengo de comprarme un coche o al menos una moto.
Me encanta conducir. Hacer viajes largos. He conducido mucho en Suecia debido a mi trabajo. Trabajaba en diferentes ciudades y los paisajes eran espectaculares. En invierno era impresionante el ver todo a tu alrededor completamente blanco y en verano rara era la vez que no viese a algun animal cruzando la carretera. Y nadie les ha explicado que hay que mirar a la derecha, a la izuqierda y a la derecha otra vez, así que es normal dar parte al seguro por atropello de animal salvaje. He visto zorros, ciervos, alces, topos, vikingos con cascos con cuernos y zuecos de madera...
Atropellar a un alce es como chocarte contra un muro de hormigón. Pesan 500 kilos y son de altos como un caballo. Los he visto de cerca y son impresionántemente grandes.

Conducir en la ciudad es más emocionante que conducir en la naturaleza. En la ciudad se pueden ver hijos de puta que aparcan en doble fila, cabrones que no ponen el intermitente al salir de una rotonda, macarras con el reggeton a tope... otro tipo de fauna. Me encanta tocarles el claxon y dedicarles unos insultitos de nada. Esto es como en un partido de fútbol en el que todos se cagan en la madre de todos y cuando el partido acaba se cambian las camisetas como si no hubiese pasado nada.

Lo que más me jode en lo que a conducir se refiere es a la hora de aparacar. Doy vueltas cerca de mi casa durante un cuarto de hora sin éxito y cuando me decido a aparcar lejos, veo un sitio libre justo en frente de mi portal.
Y si voy corriendo a coger el coche para aparcarlo en ese hueco, cuando llego ya no existe tal hueco y cuando vuelvo al aparcamiento inicial, este tampoco está.

El autobús es lento y agobiante y el coche más caro y difícil de aparcar.
Me parece que cuando el cerdito esté gordito, cae una moto.







En definitiva me gusta conducir pero que no me toquen e

martes, 24 de marzo de 2009

Una buena recomendación.

Buen gusto musical srta Abad Agulló...

You are losing a friend.

No puedo dejar de escucharlos y de identificarme con sus letras.


Disculpas, agua depurada y más cojones.

Pido perdón por no atender debidamente mi blog en los últimos días. La mayoría de vosotros sabreis que he encontrado trabajo como vendedor de máquinas depuradoras de agua, Trabajo que me mantiene ocupado todo los días de la semana, con lo cual parece que voy a tener poca vida social en los próximos meses. Hay que llenar el cerdito de euros.
Nunca antes había trabajado de vendedor y me alegro de probar algo para lo que creo estar cualificado. Creer en lo que vendes es importante y este es mi caso. Vender bañadores a nudistas o condones a lesbianas es quizás más complicado pero seguro que un vendedor hábil podría lograrlo.
Convencer a alguien de que necesita comprar lo que vendes es un arte para el que quiero valer. Sobre todo si de verdad creo que lo que vendo es necesario para el cliente. Aunque hay clientes que no lo ven así porque no saben escuchar. Aunque estuvieran encima de una mierda de caballo y yo se lo dijese, este tipo de cliente se limitaría a repetir una y otra vez que no quiere comprar nada.
En cualquier caso es una gran satisfacción el cerrar una venta. Cuando sales de la casa del cliente y sales del edificio te dan ganas de abrazar a la primera persona que se te cruce en el camino y gritar:!TOMA! Sobre todo cuando lo primero que te dicen al abrir la puerta es que no te van a comprar nada.
En cualquier caso lo que vendo es un producto necesario si o si.
Todo el mundo sabe que el agua del grifo está mala pero la gran mayoría no la bebe pq huele y sabe mal. Aún así la utilizan para cocinar y no tienen ni idea de lo que se meten en el cuerpo a través de el agua que absorben los alimentos. Cloro, cal, metales pesados insecticidas, bactericidas, pesticidas, aluminio, amoniaco, etc, etc...
No es lo mismo saberlo que verlo y através de nuestras pruebas la gente se conciencia.
Pero bueno allá cada uno con sus creencias y con sus ganas de tener salud.

Por lo demás todo va bien. Clara y Eric vienen el 18 de abril. Estarán conmigo una semana y esa es la mejor noticia que me han dado en mucho tiempo así que cuento los días para que vengan y poder jugar con ellos.
Una semana entera con días calurosos me han ayudado a estar de buen humor cosa que necesitaba. Otras cosas que han sucedido me han descolocado un poco y espero averiguar más y satisfacer mi curiosidad. Y sobre todo espero que la gente a mi alrededor tenga la fuerza y valentía de decir lo que o se atreven a decir.
Quien no arriesga no gana y los milagros no existen, asi que si queremos que algo suceda, habrán mas posibilidades de que ello ocurra si intentamos provocarlo.



En fin cada uno con sus

jueves, 12 de marzo de 2009

Contraseñas


Si tuviese que participar en un concurso de la televisión sería sin duda Password.
Me he enganchado a este programa. Es un de esos concursos que te hace retorcer en el sofá viendo cómo los concursantes fallan en sus respuestas. Cada vez, viéndolo desde el sofá, uno está más convencido de que batiría records en dicho programa si consiguiese participar en él y es que desde casa todo se ve mas fácil. Es como montar un mueble de Ikea delante del suegro y tener que aguantar las críticas de éste por no saber si estas leyendo las instrucciones del derecho o del revés. Cuando tu suegro se caga en el yerno inútil que su hija le ha dado y se anima a atornillar, tú le recuerdas el famoso refrán de que los toros se ven mejor desde la barrera, al ver que ha convertido la mesilla que has comprado, en una caseta para el perro.
El objetivo de Password es adivinar una palabra a través de pistas. En cada programa dos españolitos de a pie son ayudados por dos personajes conocidos, a llevarse a casa unos cuantos euros.
Yo me imagino a esos españolitos de a pie vivir sus vidas aplicando el objetivo del programa. Por ejemplo un panadero señala con el dedo índice a un cliente y le dice: - No me lo digas... harina, levadura, horno. Forma curiosa de vender barras de pan.
O otro concursante intentando ligar en un bar diciéndole a una chica: pene, vagina, cama, en vez de pecar de grosero utilizando la palabra "follar".
No es mala idea esto de insinuar palabras mediante pistas que conducen a esa palabra que queremos evitar.
Los futbolistas no suelen mojarse a la hora de hablar del arbitro por no ser demasiado directos y utilizar palabras que les puedan perjudicar, pero en el fondo se están cagando en sus muertos ante un mal arbitraje. El concurso "Password" nos da la solución: hijo, señorita, compañía.
"Password" gracias por evitar conflictos.
Y que me decís de la presentadora de tal concurso, la preciosa gallega Luján Argüelles. Belleza y sentido del humor es una fórmula que indiscutiblemente triunfa en la televisión.
De ahí que Gabino Diego no tenga su propio programa y se limite a hacer anuncios de la Wii.

Fotógrafos



No hace falta ser un profesional de la fotografía para saber que el fondo de una foto es tan importante como el objeto que fotografías. Es más, muchas de las fotografías que hacemos, sobre todo al aire libre, tienen como objetivo enmarcar nuestro objetivo sobre un fondo bonito. En esta ocasión, día caluroso de playa, es muy probable que el fotógrafo haya sido deslumbrado por el sol y no se haya percatado de que hay un señor tumbado con el "calabacín" y los "kiwis" colgando que estropea esta foto.

sábado, 7 de marzo de 2009

Nina Persson......

Buena música desde Suecia.

¿Animales humanos o humanos animales?


Que buen día hace hoy. Dan ganas de comprarse un perro e irse a la playa de San Juan a correr con él.
Me imagino a los guiris en pantalón corto, cámara de fotos en mano, pies y espinillas enfundados en calcetines blancos y chanclas como calzado. Suelen pasear con los morros pringados de helado de pistacho e intentan hacerse una foto con una paloma entre sus manos. No se si pensarán que las palomas españolas son gilipollas y se dejan atrapar, pero el hecho de que estas les sigan es porque quieren comerse el barquillo de sus helados.
En Suecia no he visto nunca a una paloma, pero en cuanto a pajaros se refiere, existe un pajarraco negro y blanco, que tiene por costumbre posarse cerca de las ventanas y emiten un sonido parecido al de un gato agonizando. Yo los llamo los "jode siestas". De ahí que en Suecia no tengan por costumbre dormir la siesta.

Yo y los pájaros no nos llevamos muy bien. De vez en cuando se ve a alguna pajarraca por ahí y uno no sabe muy bien se echarle alpiste o echar a correr. Y es que las comparaciones entre humanos y pájaros están muy presentes en nuestro vocabulario diario. Seguro que hemos llamado "buitre" a alguien cuando se bebe las copas que encuentra sobre la barra de un pub, o "gorrión" aunque no se muy bien lo que quieren decir con ello, o "pelícano" a alguienn que empieza a enseñar papada, un vaso de anís con agua es una "paloma" y un habitante de Canarias un "canario" (¿!%$*^?), hay gays que tiene mucha pluma, hay pesados que le dan mucho al pico, tengo un amigo que es un guarro y le cantan las alas...

Comparar a los humanos con animales en general es algo muy habitual y existes muchas expresiones que lo demuestran: eres un "perro", tu hermana es una "zorra" y cobra", tu madre es una "elefante", hay que depilarse para no parecer un "gorila", te voy a poner el culo com el de un "mandril", no te lavas eres un "cerdo", deja de hacer el "mono", eres un "burro", etc, etc, etc

Y es que a pesar de andar erguidos, ser plantígrados y comer con cuchillo y tenedor, somos más animales de lo que creemos.

Guau, guau (Hata luego)